21 mayo, 2013

Terminando pero nervioso.

El martes que viene evaluamos a los de segundo del bachillerato. Muchas de las notas ya están puestas. Falta un pequeño grupo que tienen que hacer un examen global de la asignatura. No es fácil que hagan en un solo día lo que no han hecho durante el curso, pero el año pasado un alumno aprobó ese día.


Vivo estos últimos días como una pequeña tortura. Ayer me tomé medio orfidal para dormir. Y esta mañana tomé otro medio para sobrellevar la mañana sin salirme de mis casillas. Fue una buena decisión tomarlo porque he estado a punto de estallar en alguna clase. Cuando lo hago me deja mal cuerpo, tengo remordimientos, lamento mi falta de autocontrol y me avergüenzo de mi mismo.

Al comienzo de curso me pasó en una ocasión con un alumno de los niveles bajos. Perdí el control y pegué muchas voces, que es lo que hago cuando eso sucede. Voces terribles, y eso que de natural hablo alto. Tras ese episodio cogí miedo a ese grupo. Entraba tenso en el aula, a la defensiva y muy consciente de que tenía que ser asertivo. Normalmente lo conseguía y las cosas no iban mal, pero no disfrutaba la clase, ni podía hacer una broma, ni podía relajarme.

Quizás diera siempre mejor las clases con un tranquilizante, pero me resisto a tomarlo por sistema.

20 mayo, 2013

Fin de curso.

Todos los años la misma sensación al final del curso. Y todos los años vivida como si fuera nueva.
El convencimiento de no hacer bien las cosas. La seguridad de ser mal profesor. (Sé que tengo que huir del "todo o nada", pero cuesta).
Hoy en el ascensor del Instituto subí con una profesora a la que casi no conozco. Sé su nombre de milagro, somos muchos. No sé a cuento de qué me dijo exáctamente eso mismo. "Ahora a final de curso pienso que no hice nada bien".

Y en septiembre empezaremos de nuevo con ganas. Yo suelo hacerlo. Pensando "quizás este año" pueda enseñar de verdad. Creyéndolo de veras. Sísifo subiendo la piedra de nuevo.

19 mayo, 2013

Mañana de sábado.


Después de correr con un amigo y tras ducharme bajé solo a tomar una caña (sin compañía quiero decir) y me tomé dos. Bajé exámenes y corregí algunos. Desde hace dos o tres meses atiende la barra una chica muy dispuesta de quien solo sabía que tenía 24 años y su nombre. Era una chica que pese a su juventud, y sin ser guapa ni fea, no me resultaba sexualmente atractiva, sin embargo se hacía querer. Resultaba agradable y quería hacer bien su trabajo. Hoy la eché de menos y le pregunté al dueño del bar por ella. Está consternado. Era una chica que funcionaba bien pero ha tenido que renunciar al trabajo para cuidar a su hijo. Por lo visto tenía un niño chiquitito a quien dejaba con la abuela mientras trabajaba. Lo que son las cosas. A su madre, la abuela, le ha dado un ictus.

Qué vidas más tristes hay por el mundo. Me imagino a esa mujer durante un tiempo buscando trabajo, la alegría de encontrarlo y la esperanza de que el contrato pueda durar porque su jefe está contento con ella.

Y de repente el ictus de la madre. Y ella ante imposibilidad –por lo que se ve- de dejar el niño con nadie más.

Es dura la vida de la gente.

17 mayo, 2013

Sentenciando y ejecutando.

He pasado una semana horrible. Siempre que tengo que corregir me pasa lo mismo. En especial cuando hay que decidir sobre los de segundo de bachillerato. Dentro de tres semanas estarán en selectividad. Me disgusta enormemente esta faceta de juez que tiene nuestro trabajo. Juzgas y sentencias. ¿Será que no tengo claro el criterio de decisión?


Hay profesores que dicen “no aprueba el profesor, aprueba o suspende el alumno”. Es verdad, pero ojalá fuera absolutamente verdad. Son demasiadas ocasiones en las que el profesor es el que decide. Al menos en mi caso.

Ayer tomé un montón de decisiones sobre quienes tienen que ir al examen global con toda la asignatura y quienes van solo con determinadas partes. Los que vayan con todo tendrán muy pocas oportunidades de aprobar. No tomo las decisiones aplicando un criterio puramente matemático. Si así lo hiciera tendría que mandar al global con todo a muchos alumnos. Flexibilizo lo que pone en la programación. Considero la trayectoria de todo el curso y a algunos les facilito las cosas haciendo posible que aprueben al final.

Después de decidir y comunicar a cada uno por mail mi decisión me sentí liberado. Recuerdo que cuando hace bastantes años comencé a trabajar creía que tenía que decirles su nota a cada uno a la cara y mirándoles a los ojos. Especialmente si se trataba de una mala nota. Me parecía que tenía que hacerme responsable de mis actos afrontando el disgusto que ellos provocaban. Era una ingenuidad por mi parte. Si las decisiones que uno toma tienen consecuencias negativas para uno (por ejemplo, las muestra de enfado de algún alumno) entonces no actúas libremente.

A veces me siento como un verdugo que aplica la pena al condenado. El verdugo no es responsable del crimen que el criminal cometió y solo es quien aplica la pena, eso es cierto, pero yo soy un verdugo sensible y de alguna manera me duele el daño que causo dejando caer el hacha. Al fin y al cabo soy yo el que empuña el hacha.

Termino con una broma cínica.

Una amiga le decía a otra: “Me siento fatal después de haber sido infiel a mi novio”. Y a los dos segundos y después de un suspiro decía: “Ay, ya se me pasó.”

15 mayo, 2013

LOS DIARIOS DE IÑAKI URIARTE

Aparte de seguir con la lectura de los diarios de Trapiello he descubierto otros diarios muy sabrosos. Se trata de los de Iñaki Uriarte.


He devorado los dos volúmenes en pocos días. Son breves. Debéis leer la invitación que quien me los recomendó (Alberto Sansegundo) hace en su blog “Todos los libros un libro”.

Creo que el segundo me ha gustado menos pero con el primero disfruté como un enano. No comparto todo lo que dice, pero ha conseguido crear un personaje muy divertido, poco común, rompedor de tópicos, politicamente incorrecto (pero con una incorrección muy personal y nunca vista, al menos por mí).

Están creciendo lo que llaman “las literatura del yo”. Creo que son las que yo debía intentar en este blog.

Uriarte me ha llevado a leer a Montaigne. Ya os diré si le saco mucho jugo a los Ensayos.

09 mayo, 2013

En el blog de Trapiello: Hemeroflexia.

Es extraño que lleve tanto tiempo sin escribir. Tengo muchas cosas que contar pero comienzo muchos y no termino ningún post. Me decido a escribir éste movido por la vanidad. Escribí un mail a Trapiello y él no solo me respondió (lo cual ya me parecía un logro) sino que al día siguiente colgó mi cartita y la respuesta en su blog: Hemeroflexia.


Aquí tenéis el link, por si queréis leerlo. Después, también escribí un comentario en esa entrada del blog respondiendo a lo que él decía. Mi argumento era incontestable :) pero quizás no sea esa la razón por la que él no ha contestado.

13 abril, 2013

¿Es el respeto solo temor?

Con los años es difícil no volverse cínico. Es difícil no caer en tópicos tan tristes como “tanto tienes tanto vales” o “el que no llora no mama”. Son tópicos realistas pero realistas en el peor sentido. Como si el único valer fuera el del tener o como si al débil el único caso que le haremos será si molesta.


Sin embargo, cuanto más conoce uno al ser humano más cuesta arriba se hace tener fe en él.

Por ejemplo, el respeto. ¿Es el respeto que unos seres humanos se tienen a los otros algo diferente del temor a su poder? ¿En qué se basa el hecho de que la gente te respete?

Desde un punto de vista puramente teórico e ideal las personas merecen respeto por el hecho de serlo; sean fuertes o débiles, grandes o pequeñas, peligrosas o inofensivas. Todos de acuerdo. ¿Pero es ese el respeto que funciona en la práctica?

¿En qué consiste que un profesor tome en serio a un alumno? Ya lo sé. Los alumnos merecen respeto siempre, sean indistintamente tímidos o lanzados y con independencia de que sean capaces de defenderse o no. Los aprobados o los suspensos (las notas) no pueden depender del temor de que el alumno se queje. Absolutamente de acuerdo. Pero no estoy hablando de lo que debería ser, estoy hablando de lo que es.

En la práctica esto funciona como cuando durante el partido los jugadores reclaman airados a un árbitro por haber pitado mal un penalti. Ese penalti no tiene marcha atrás, pero si han conseguido asustar al árbitro éste se pensará mucho si pitar penalti en la siguiente jugada dudosa. No actuará libremente según su conciencia, estará coaccionado por el temor a la queja. Ya lo sé, ya lo sé, el árbitro debe sancionar cuando crea que se ha producido un hecho que lo merezca. Ya lo sé. Todos estamos de acuerdo. De lo que hablo es de la práctica real.

La práctica me enseña que te piensas más la nota de un alumno protestón. Seguro que alguno se la piensa para perjudicarlo (por protestón). Y otros, muchos, esa es mi debilidad, para evitar el enfrentamiento con él. Lo que digo es que la gente tiene más cuidado de no pisarle un pie a la persona que se queja que a la que aguanta todo impertérrita. Así de simple.

¿Recordáis que el año pasado tuve en junio la queja de los padres de un alumno? El alumno suspendió, reclamaron al departamento y éste no rectificó mi nota. Pero en septiembre no me busqué complicaciones.

Podéis pensar que soy solo yo el que actúa así. Por el bien de todos, ojalá solo fuera exclusivamente una debilidad mía. Otro profesor, en plan confidencial y sin que yo le hubiera contado mi experiencia, me relató un caso similar en el que actuó exactamente igual que yo. No somos excepciones.



………….

¿De qué depende que tu horario sea mejor o peor cuando llegas como profesor nuevo a un instituto?¿Depende de si te ven más espabilado o más pardillo? ¿Depende de si te ven poco avisado o en seguida se advierte que te las sabes todas porque fuiste director de un centro anteriormente?
He cambiado en varias ocasiones de instituto. En todas ellas, en los primeros claustros, siendo yo nuevo en el centro, he tenido un irreprimible deseo de intervenir para exponer como creía que se debían resolver los asuntos que allí se trataban, me afectaran o no. Cuando algo me ha parecido que no se debía hacer de determinado modo he expuesto abiertamente mis críticas. Me parecían importantísimos los asuntos y he peleado para que mi manera de verlo fuera la que prevaleciera. En cada uno de los institutos, con el paso del tiempo, cuando ya era veterano, he ido perdiendo la gana de tomarme en serio los temas de los claustros. Con los años me he preguntado ¿Por qué ese afán de “aparecer” tanto en los primeros claustros y paulatinamente ese desinterés por hacerlo? Solo he encontrado una respuesta: estaba enseñando los dientes y mostrando mi poder. Mucho o poco, el que tenga. Estaba diciéndole a la dirección y a todos que puedo pelear duro por lo que creo. Mostraba que sé defenderme. Que no me pueden pisar un callo. Perdía el interés por “aparecer” cuando ya me había hecho un hueco, sabían quién era y respetaban mi espacio.
¿Por qué inconscientemente hacía lo que hacía? Quizás porque ya tengo en el fondo del alma esa idea triste de que los demás te respetan en la medida en que te temen.


Hay una entrada que puede estar relacionada con ésta. Es bonita. O a mí me gusta.

10 abril, 2013

DESESPERANZA

La situación económica de mi familia es buena. Un par de sueldos de profesores de instituto (aunque sin extras de Navidad) supongo que es algo que envidiaría mucha gente en España.


Pese a todo si pienso en la situación española no encuentro señales de esperanza por ningún lado.

Doy por hecho que la economía no va bien, pero es que en otros terrenos las cosas van también mal.

En relación con la corrupción me impresionó especialmente la detención de Díaz Ferrán, el exjefe de la patronal. No sé por qué eso me dolió tanto. Llega un momento que uno no puede por menos que pensar: todo está podrido. También me llena de pesimismo la corrupción que se refiere a la Casa Real. Al principio quería uno suponer que Urdangarín era un plebeyo que no había sabido estar a la altura. Poco a poco me va invadiendo la convicción –no sé si infundada o no- de que el propio Rey es quien no ha estado a la altura. El propio Rey no se ha conformado con ser el monarca modesto de un país modesto y ha querido verse respaldado por el dinero. No se ha conformado con el presupuesto que España le asigna. De haber sido así habría sido el primero en impedir que sus hijos buscaran enriquecerse. Quizás uno pecó de ingenuo pero yo creía que alguien que tuvo un papel tan honroso en la transición podía haberse conformado con el gran prestigio que suponía ser el Rey de España. Debería recordar aquí la presunción de inocencia de Urdangarín y la Infanta pero crece en mí la convicción de que no son inocentes ni lo es plenamente el Rey. Ya sé que son muchísimo más graves socialmente los desahucios por ejemplo, pero no trato aquí de si el barco se hunde o no, sino de que podría consolarnos, al menos, la dignidad con la que el capitán afronta un naufragio. Pero ni eso.

Repito la sensación que uno tiene: todo está podrido. Nadie cree en nada.

A la crisis económica se une en mí una falta de autoestima por ser español. Una monarquía de la que uno no se puede sentir orgulloso, un PP y un PSOE que producen vergüenza ajena, un nacionalismo periférico que quiere esconder los propios problemas de la crisis envolviéndose en la bandera catalana… ¿quién da más?

¿Vendrá la esperanza de Europa? Yo no soy de los que cree que Alemania es un explotador injusto sino sencillamente alguien que quiere cobrar lo que prestó, pero la crisis de Chipre me ha parecido un puro disparate. Europa es caos y desgobierno. Cuando no son los que dirigen –lo de Chipre les ha hecho perder mucho prestigio a mis ojos- son Grecia o Italia los que no tienen arreglo.

Conozco a alguien con una muy alta responsabilidad en el mundo financiero. Me dice que España estuvo muchísimo peor este verano. Que ahora, sin estar bien, las cosas están mejor. Con respecto a Europa dice que los que tendrían que poner dinero para que las cosas fueran mejor no quieren ponerlo. Que una cosa es lo que dicen los expertos que hay que hacer y otra lo que los dirigentes de los países quieren hacer. Y dice que no quieren hacerlo. Él es de los expertos, claro.

Se pregunta si España está aprendiendo de la crisis. Y responde que no.

Y esto último es de mi cosecha: catastrofismo puro y duro. Pensemos en el año que viene. ¿Vosotros podríais asegurar que seguirá existiendo la Unión Europea? ¿No se habrá hundido definitivamente debido alguna de las muchas vías de agua que tiene abiertas?

Y pensando en España ¿no la hará estallar la combinación del descontento popular y la corrupción y escasa inteligencia de nuestros gobernantes?

Si dentro de un año (por poner un plazo) España ya no es España ni Europa es Europa no me extrañaría demasiado.

27 marzo, 2013

Contra los escraches

Hace años una película fue abucheada a las puertas del festival de cine en la que se exhibía. Me quedé un poco perplejo entonces ante aquel hecho. Era la “La pelota vasca. La piel contra piedra” de J. Medem. Por un lado yo simpatizaba con el grupo que abucheaban al director a su llegada al festival (o algo así sucedió) pero al mismo tiempo me preguntaba si aquello no era limitar la libertad de expresión. Medem podía ser más o menos blando con el terrorismo pero el documental no era apología del terrorismo. ¿Qué derecho tenía un grupo, por muy dolido o convencido que estuviera de lo contrario, para amedrentar al autor de esa manera?


Cristina y yo hace tiempo seguimos juntos, en este blog, una polémica en torno a los desahucios que tenía como telón de fondo lo que ahora he sabido que se llama “escrache”.

Ada Colau, como representante de los afectados por las hipotecas amenazaba entonces a los representantes de los grupos políticos con señalarles como culpables del drama humano de los deshaucios si no se aprobaban sus propuestas tal y como aparecían en la iniciativa popular legislativa que llevó al Congreso.

Santiago González alababa entonces la intervención del representante de UPyD rechazando aquella amenaza.

Parece ser que los escraches ya han comenzado.

A favor de los escraches se muestra Rosa Montero en El País. En el mismo periódico Savater está radicalmente en contra. No consigo encontrar el artículo en internet pero más abajo desarrollo su idea principal.

Arcadi Espada en El Mundo llega a decir que el escrache es terrorismo.
Zarzalejos, que fue director de ABC sostiene que llamarlo terrorismo es equivocado. Aunque sea intolerable querer descalificarlo de ese modo no es inteligente.
Sobre la inmoralidad del escrache el argumento de Savater me parece irrefutable.

¿Es un modo legítimo de protesta? Según él no. Si así lo fuera también sería legítimo cuando alguien lo utilice contra cualquier otra causa. Savater es muy breve en su argumentación pero se deduce lo siguiente. ¿Puede un grupo contrario al aborto rodear la casa de un médico que practique abortos para increparlo y amedrentarlo delante de todos sus vecinos? ¿Puede hacer esto delante de sus hijos y en las mismas puertas de su casa?

Los que defienden el escrache dicen que lo ven justificado siempre que sea desde la acera de enfrente y no pasen a la violencia. Están muy bien las reservas pero está claro lo que pretende el escrache: asustar. No tiene otro objetivo. Que el abucheado en cuestión le vea las orejas al lobo. Una masa de gente gritando, aunque griten muy educadamente, asusta. Y de eso se trata. De que el cargo electo que tiene que votar leyes no vote libremente sino coaccionado. Un día alguien puede lanzar un huevo. Y otro día puede ser algo más duro. Cualquier linchamiento comienza siempre con una masa vociferante. Y el linchamiento de alguien no hace falta prepararlo, se cocina él solo si preparas bien los ingredientes. Es verdad que España no se ha producido ningún linchamiento, pero el acosado que ve en frente una masa vociferante no puede estar seguro de que el suyo no sea el primero. Se dice con razón que mucho más que los afectados por los escraches están sufriendo los que se ha quedado sin casa. Y eso es verdad pero no los justifica. Si el “acoso” del escrache es legítimo cada grupo encontrará sus propias razones que considerará igualmente válidas. Cuando unos fanáticos provida, por ejemplo, y no dejen vivir a determinados médicos siempre podrán decirles: vosotros estáis vivos, ellos están muertos.

No es relevante si al que lee esto esas razones de los antiabortistas le convencen o no. Lo que valga para un grupo de ciudadanos enfadados (los deshauciados) habrá de valer para cualquiera, aunque el motivo de la indignación sea diferente. En otra ocasión puede ser una multitud la que indignada por el asesinato de una niña acose a aquellos diputados que no estén dispuestos a reimplantar la pena de muerte para determinado tipo de delitos. Por nombrar otra ejemplo de los que más sucintamente que yo cita Savater.

01 marzo, 2013

Dios dormido




“Las aguas bajaban agitadas y Dios parecía dormido.”

Es el título que recoge El País del último discurso del Papa.

Creo que no me equivoco si digo que es más que probable que la frase tiene como fondo un pasaje del Evangelio de Marcos en el que Jesús duerme mientras todos están en peligro. Supongo que en los próximos días alguien hará referencia a ello, si no lo han hecho ya.
Yo quiero presumir de que también conocía ese pasaje.

El pasaje es éste.

"Se desató entonces una fuerte tormenta, y las olas azotaban la barca, tanto que ya comenzaba a inundarse. Jesús, mientras tanto, estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, así que los discípulos lo despertaron.  —¡Maestro! —gritaron—, ¿no te importa que nos ahoguemos? Él se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar:  —¡Silencio! ¡Cálmate! El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo. —¿Por qué tienen tanto miedo? —dijo a sus discípulos—. ¿Todavía no tienen fe?  Ellos estaban espantados y se decían unos a otros: —¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?»


Un compañero mío (sin recordar este pasaje) comentaba esta mañana la frase. Le parecía muy fuerte.

Si uno quiere frases fuertes no hay ninguna mejor que la de Jesús en la Cruz: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?